jueves, 27 de enero de 2005

Auschwitz

Los líderes europeos recuerdan en estos días Auschwitz 60 años después de la liberación del campo. Alrededor de 1.5 millones de personas, en su mayoría judíos de toda Europa, murieron en cámaras de gas o fueron diezmados por las enfermedades, el abuso y el agotamiento en Auschwitz y en Birkenau, el más notorio de los campamentos de Adolfo Hitler destinados a poner en práctica su ''solución final'': el exterminio de la población judía de Europa.
Seis millones de judíos perecieron en los campamentos nazis, junto con varios millones de prisioneros soviéticos de guerra, gitanos, homosexuales y opositores políticos del Tercer Reich.

Situado en Polonia, a unos 60 Km al oeste de Cracovia, el primer campo alojaba unos 10.000 prisioneros. El segundo campo, denominado Auschwitz II, o Birkenau, se construyó a 3 Km del campo original y era el campo de exterminio más grande. Los prisioneros eran registrados y recibían un número de identificación que se les tatuaba en el brazo izquierdo.
En las cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B), los presos eran introducidos en grupo. Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día.

Las SS consideraban a los campos de exterminio un secreto de estado. Para ocultar todo rastro de las cámaras de gas, equipos especiales de prisioneros (Sonderkommandos) fueron forzados a retirar los cadáveres de las cámaras de gas y cremarlos. Algunos de los campos fueron transformados en parques; otros fueron camuflados.

No debemos olvidar las atrocidades del holocausto, aunque hayan pasado ya 60 años. Este horror debe ser transmitido de generación en generación para que nadie se olvide que esto existió y para que nunca más se repita. Ahora todavía viven algunos de sus supervivientes, pero dentro de nada sólo nos quedarán los documentos gráficos y escritos. Y el cine. Que nadie se olvide de "La lista de Schindler". Debería ser de visión obligatoria en todos los institutos.

lunes, 24 de enero de 2005

Que viene el frío

Todos preparados, que viene otra ola de frío polar. Bien es verdad que en el Sur donde me encuentro yo esa ola no va a pasar de ser un viento helador que bajará las temperaturas nocturnas a unos 5º y las diurnas a unos 12º. Eso para nosotros es mucho frío, ya que las casas aquí no están preparadas para eso. Ninguna casa tiene calefacción central y los suelos suelen ser de mármol o terrazo, o sea, muy fresquitos. La verdad, nunca he pasado tanto frío en invierno como en La Costa del Sol, aunque suene a coña.

Mi hermana y yo, yo soy la de verdePero siempre que pienso en una ola de frío me acuerdo de una que pasé el último invierno que viví en Holanda, tendría unos 11 añitos. Hizo tantísimo frío que suspendieron las clases en los colegios. Los niños patinábamos por las calles heladas donde casi no circulaban coches. Las temperaturas llegaron a -22º C, y lo recuerdo con muchísimo frío.

Cuando ahí hace mucho frío y eso se mantiene durante unos 4 ó 5 días, se convoca una carrera de patines sobre hielo que recorre la provincia de Frisia, en el norte de Holanda. Se llama "De Elfstedentocht", que significa "el recorrido de las 11 cuidades". Esa carrera se hizo por primera vez en el invierno de 1909. Consiste en recorrer parte de la provincia sin bajarse de los patines por sus canales, lagos y riachuelos helados. En total son unos 200 km que pasan por las 11 cuidades donde hay varios controles en sitios secretos. Los participantes (han llegado al número de 15.000 participantes) tienen que ir sellando en esos controles una tarjeta que acredita que han pasado por ahí, y llegar a la meta antes de la medianoche.
No todos los años hace el tiempo adecuado para celebrarlo, y la última carrera tuvo lugar en el año 1997. En total sólo se han podido celebrar 15 ediciones desde su inicio, lo que eleva la fama del evento. Cuando viene una ola de frío todo el mundo tiene la esperanza de que ese año se pueda hacer la famosa carrera.

domingo, 23 de enero de 2005

El restaurante erótico

Hace unos cinco o seis años, por un folletito que le pusieron a uno de nuestros amigos en el parabrisas, acabamos cenando en un restaurante erótico. Eramos siete personas, tres parejas y la hermana de una de las chicas. Nunca habíamos ido a un sitio de ese tipo, y pensamos que lo podríamos pasar bien y pasar un rato divertido. Reservamos mesa para el viernes, Día de la Pareja.

El sitio estaba situado en un pueblo de la Costa del Sol, en un callejón apartado y no precisamente en primera fila. Entramos y vimos que eso no era exactamente lo que nos habíamos imaginado, era más bien cutrecillo. El comedor era pequeño y no tenía ventanas, estaba pintado de un color entre el rosa y el lila. Lo iluminaba unos fluorescentes morados, sí, esa luz que hace que el blanco parezca fosforito. La decoración era muy hortera y daba hasta grima. Se ve que en un saldo compraron tres maniquíes y las descuartizaron para luego colgar los miembros sueltos en las paredes: había piernas ataviadas con medias de rejilla con carreras, cabezas guillotinadas con pelucas de diversos colores, y brazos con guantes tipo Gilda con churretes.

Bueno, nos dijimos, vamos a ver qué nos ponen de menú (precio fijo, 30 euros por pareja). Una camarera poco jocosa nos preguntó a cada uno nuestro horóscopo y luego nos lo puso delante estampado en un mantelito individual de papel. Nos entró ya la risa por la cutrez de todo. Y eso que aún no había llegado ni la comida! El pan, que se supone tenía que haber tenido forma fálica, era un bollito redondo normal, nada erótico. Por lo visto el panadero proveedor se había puesto malo y tuvieron que comprar bollitos normales (esa fue la explicación).

Llegó el primer plato: "Crema de Eros" para ellas, y "Sopa de almejas" para ellos. Realmente horrible. De erótico tenía solo el nombre, el resto era una sopa de sobre realmente mala y encima no estaba ni caliente, estaba muy tibia.
No me acuerdo bien en qué consistía el segundo plato, creo que a las mujeres nos pusieron algo parecido a una cola de rape pero en malo, y a los hombres algo con un nombre semi-erótico de mujer pero igual de incomestible.
Ya en los postres, y viendo el cachondeíto que teníamos montado, la camarera nos "lanzó" el postre con cara de cabreo: "Falo de dioses" para ellas, que era un vulgar plátano con un poquito de nata en la punta y dos bolitas de helado en la base. Nos espetó un "ahora las mujeres le debeis chupar la punta al plátano" con muy poca gracia, y les trajo a los chicos "Pechos de Afrodita", que en realidad eran 2 flanes con un poquito de nata como pezones.

Después de esta escatológica cena nos invitaron a un cava malísimo (de esos que te regalan de vez en cuando en el supermercado cuando compras medio kilo de jamón york) y fue en ese instante cuando el dueño del antro nos hizo una visita de cortesía con una gran sonrisa, preguntando si nos había gustado la cena y qué nos parecía el sitio. Por supuesto nos entró un ataque de risa.
El sitio quebró poco después de haber ido nosotros. Por desgracia en esa época aún no había cámaras digitales, así que no hay reportaje gráfico de la cena.

miércoles, 19 de enero de 2005

Operación en una clínica privada

A nuestro hijo pequeño le intervinieron ayer de una operación simple; vegetaciones y colocación de un tubito en uno de sus oídos. Todo salió muy bien, y el crío se está recuperando muy bien, con alguna leve molestia en la garganta y oído.

Esto ni siquiera lo hubiera publicado en este blog, si no fuera por el escandaloso trato que recibimos en la Clínica donde le operaron. Se supone que este tipo de operación con anestesia general conlleva el que el paciente esté ingresado unos 24 horas por si hay alguna complicación.

Llegamos ahí a las 12:00, como nos había indicado el Otorrino, pasando por Administración, donde nos dicen que esperemos en la Sala de Espera. La sala estaba llena de gente, afortunadamente había un huequito para nosotros y la maleta. El niño (4 añitos) enseguida empezó a preguntar cuándo le iban a operar, normal, pero primero nos tenían que dar habitación. Ya empecé a oir a mi alrededor, que les habían dicho que hasta las 15:00 no había habitaciones libres, que había "overbooking", y tal. Alarmada me vuelvo a dirigir a Administración, donde te hacen firmar un montón de papeles pero donde no nos asignaron habitación.
El tiempo iba pasando, el niño se refugió en sus libritos y sus cuadernos de colorear (gracias a dios los llevaba!) y de vez en cuando preguntaba si le operaban ya. La gente en la sala de espera se iba enfadando cada vez más, había casos de personas que ingresaban un día antes de la operación porque les tenían que hacer todo tipo de pruebas. Nada de nada. Mi marido ya echando humo por las orejas se despachó a gusto con Administración, pero aún así, nada de habitación. El niño, en ayunas desde las 10:00 y rodeado de un montón de gente malhumorada fue un ejemplo de paciencia, de verdad que fue asombroso.

A las 16:50 nos llamó un celador, nos llevó directamente a la zona de quirófanos con maleta incluida, donde nos esperaba el médico que iba a operar a nuestro hijo. Nos explicó que efectivamente no había habitaciones libres, y que como la operación de nuestro hijo no era muy complicada, se podía convertir en "ambulante", es decir, después de un tiempo prudente de la intervención nos podríamos marchar a casa. Tuvimos que cambiar al niño en el vestuario de los celadores, y de ahí directito al quirófano. Tuvimos que esperar de nuevo en la Sala de Espera, donde todo el mundo estaba ya muy solidarizado con todos.

Afortunadamente todo salió bien, estuvimos haciendo el post-operatorio en el pasillo de quirófanos (un sitio nada tranquilo por su tránsito de médicos y enfermeras) en todo momento muy bien atendidos por el médico y el anestesista. El niño se fue recuperando bien, y después de unas horas nos dejaron ir a casa. El médico nos dió su movil por si había alguna complicación ya que normalmente el niño estaría vigilado por las enfermeras en planta hasta que él le hubiera dado el alta a la mañana siguiente.

Eso sí, nos insistió que denunciáramos a la Compañía el caos de la Clínica, por lo visto no era la primera vez que pasaba, y si no se denuncia, luego no llega donde tiene que llegar.
Por supuesto que lo vamos a denunciar, si pagas un seguro médico privado es por algo, es porque quieres tener un poco de intimidad y tener la comodidad de estar en una habitación con tu hijo y poder dormir en condiciones con él sabiendo que está bien atendido.
Para ellos es más importante llenarse el bolsillo que administrar bien su hospital.

lunes, 17 de enero de 2005

Debajo de la cama

De pequeñas, mi hermana y yo siempre teníamos miedo de que hubiera algo o alguien muy siniestro debajo de nuestras camas. A mi me daban pánico los lobos (claro, tanto cuento infantil poblado de lobos) y los vampiros, y a mi hermana todo tipo de monstruos pero sobre todo los cocodrilos. Curiosamente de día había vía libre, ¡a qué monstruo que se precia se le ocurriría esconderse debajo de la cama a plena luz del día! Pero la cosa cambiaba en cuanto oscurecía, y a partir de ese momento había que tener especial cuidado con que no te comieran viva. Para llegar a la cama había que hacer carrerilla desde la puerta y con un salto que ya quisiera Yago Lamela aterrizabas sana y salva encima de la cama sin que los bichos tuvieran acceso a tus piernas.

Evidentemente con la edad esos miedos infantiles fueron desapareciendo y esos monstruos ya no nos dan miedo. Ahora los que nos dan miedo son otro tipo de monstruos, estos muy reales, como esos cafres que entran en tu casa para robarte o hacerte cosas peores. Como le ha pasado a este matrimonio malagueño, al que les despertó una respiración fuerte desconocida acompañado por un fuerte olor a sudor. Muertos de miedo, comprobaron que un caco se había quedado dormido debajo de su cama. ¡Eso sí que es para morirse!